lunes, 25 de junio de 2012

Abismo

 Ese vértigo que se siente al azomar la cabeza hacia el abismo de las malas decisiones y las evasiones.
Caminas hasta el borde y sientes como si un viento con aroma a soledad te empujara suavemente por la espalda y te invitara a saltar. Pero no. Por alguna extraña razón te resistes, al igual que resistes esas ganas inconmensurables de quebrarte en llanto.
Te balanceas hacia adelante y hacia atrás, con una sonrisa triste, rota. ¿Adónde a ido a parar la alegría de la juventud?
 Haces por milésima vez una lista mental de aquellas personas que te hicieron tanto daño. Ni siquiera eres capaz de recordar todos sus nombres y maldices en voz baja. Meneas la cabeza y suspiras. Da igual.
 Te sientes sola, deshilachada, y tan vacía como aquella botella de vodka que te empujó a la inconsciencia la noche anterior. Ese vacío existencial que hace tanto tiempo habita en tu vida, y cada día te mata un poco más. ¿Y a quién le interesa?
Insomnio por dolor, inanición por depresión, alcohol para el corazón. Te estás destruyendo y ni siquiera te importa. Sabes que te hace daño, pero no quieres dejarlo. Tal y como hiciste con él. Ese chico que se empeñó en arruinarte la vida, y aún así tu corazón casi masoquista te mantenía a su lado. 
 Sufres, pero sonríes cada día. Esperando a que alguien se atreva a quitarte esa máscara de falsa felicidad que te asfixia cada vez más.
 Sientes tu alma pendiendo de un hilo, y tu vida cayendo en espiral por un barranco de temores e inseguridades. Te preguntas a ti misma cuando perdiste el control de tu vida.
  Te preparas para saltar a la nada. Sabes que ese paso al vacío condenará tu existencia. 
¿Qué más da? Más no podrá doler. 
 Caes, y cuando estás a punto de llegar al final, te estrellas con la realidad.
Abres los ojos, y sientes el frío sudor en tu espalda. 
Una puntada de dolor te apuñala el pecho. 
Suspiras, y aceptas que la realidad siempre estará ahí, esperando al mejor momento para darte un golpe en toda la cara.
Vuelves a poner tu cabeza sobre la almohada, mientras entre oraciones incoherentes ruegas que las pesadillas no vuelvan por ti. 
Paz, no pastillas, es lo que necesitas. 
Cierras los ojos y te intentas convencer de que no es tan malo. 
—Algún día me reiré de esto...—susurras, con una sonrisa tan falsa como tus palabras. 
Pero no importa, mentirte a ti misma se ha vuelto casi un hábito.

''Ésta era la vida real, no el material de las películas cinematográficas, no las cosas grises, no su propia vida normal; esto era la vida expuesta hasta la médula, temblorosa, intrépida, codiciosa, inmortal...''

4 comentarios:

ALA_STRANGE dijo...

"Sufres, pero sonríes cada día"
hay algo de lágrimas en la risa

Dont Go away dijo...

Al igual que el comentario de arriba la frase "Sufres, pero sonríes cada día" es la que mas me quedo y pego, porque me pasa lo mismo, nada que ver relacionado con alcohol o pastillas, pero si con el vacío gigante que tengo dentro y por lo visto vos igual...

Espero que se nos pase, y como consejo, no tomes o tragues algo que a la larga solo empeora, intenta salir de ese pozo ciego donde estas metida, "detrás de las nubes el cielo siempre es azul" por lo tanto, espera a que llegue tu azul, a todos nos llega, algunos tardan mas, pero estoy segura que después de todo este sufrimiento esta tu cielo azul...

besos linda y perdón si no fue de ayuda mi comentario, espero que todo mejore :)

Girl dijo...

Me encanto la entrada, espectacular, bueno yo me senti asi tantas veces, sientiendo un vacio, lleno de malas desiciones y gente de mierda...
Nada de alcohol y pastillas, pero lo del dolor, me senti tan yo, mas el "algun dia me reire de esto"...
Me parecio una entrada genial, como lo escribiste...
Un beso enorme linda :) y espero por otra entrada!

Carolina Plaza dijo...

Esos momentos que te todo eso se vuelve dolor, creo que solo me ha pasado 2 veces en la vida.. una por mala decisión y otra por amor eso es tan doloroso como perder a alguien físicamente u.u